Aprender a participar empieza por sentirse escuchado

En Coglobal entendemos que la Educación para el Desarrollo y la Ciudadanía Global implica informarse a la vez que preguntarse por qué ocurren las cosas, explorar la relación entre nuestro entorno inmediato y el contexto global, contrastar ideas, escuchar otras perspectivas y reconocer que todas las personas podemos contribuir a los retos que plantean los ODS.

El proyecto Objetivo Sostenibilidad, fue formulado con esta finalidad, ofrecer a niñas, niños y adolescentes un espacio en el cuál puedan ejercer una ciudadanía activa y comprometida con los retos globales; en el cual puedan informarse, dialogar con sus autoridades locales, deliberar y crear de manera conjunta un mensaje inspirador para su comunidad. 

Tras varios años de trabajo con múltiples grupos de escolares, notamos que es fundamental contar con una metodología cuidada, que apueste por el gran potencial que tienen los grupos de niñas, niños y adolescentes cuando cuentan con un espacio adecuado para expresar sus ideas, pensar juntos y desarrollar sus capacidades. Esta metodología debe acompañarse de una dinamización cercana, atenta a las necesidades y particularidades del grupo, que favorezca que cada participante pueda alzar la voz, dar a conocer sus opiniones y construir así un espacio seguro en el que todas las voces sean escuchadas, valoradas y formen parte de una creación colectiva capaz de trascender el aula y llevar un mensaje a su comunidad. 

En 2026, Objetivo Sostenibilidad llegó a Sevilla en un contexto en el que hablar de Agenda 2030, cambio climático, igualdad de género o justicia social suele despertar opiniones muy distintas. Desde las primeras sesiones surgieron dudas, resistencias y posiciones diversas. Parte del alumnado cuestionaba la utilidad de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y la capacidad real de las instituciones para impulsar cambios. Para el equipo de dinamización, estas reacciones fueron una oportunidad. Indicaban que el grupo empezaba a sentirse con la confianza suficiente para expresar lo que pensaba y abrían la posibilidad de construir un debate más honesto y plural. Cuando las diferencias se trabajan en un clima de respeto, la conversación gana profundidad, aparecen nuevas preguntas y se hace posible revisar ideas que parecían evidentes. Así, los grupos avanzan hacia comprensiones más críticas y complejas de los temas que abordan.

A nivel metodológico, las dinámicas cooperativas, los juegos, el trabajo en pequeños grupos y los espacios de diálogo ayudaron a ampliar la participación. En algunos grupos, estudiantes que al principio intervenían con cautela fueron ganando confianza para compartir sus opiniones. En otros, las conversaciones sobre igualdad y sostenibilidad permitieron reconducir momentos de tensión hacia la escucha, el análisis de distintas perspectivas y la búsqueda de puntos en común.

Así, a medida que avanzaban los talleres, las conversaciones fueron ganando profundidad. El alumnado pudo relacionar el cambio climático con las desigualdades sociales, los cuidados, el reparto de los recursos o la igualdad entre mujeres y hombres. De este modo, descubrieron que los problemas ambientales no afectan a todas las personas de la misma manera y que comprender esa complejidad exige escuchar argumentos diversos, conocer distintas experiencias y realidades, contrastar información y dialogar antes de llegar a conclusiones.

La visita de la Delegación de Cooperación del Ayuntamiento de Sevilla fue uno de los momentos más esperados. El encuentro permitió que el alumnado trasladara sus preguntas a representantes de la administración local y conociera cómo una institución cercana puede contribuir a desafíos de alcance global.

La experiencia mostró también el valor que tiene para niñas, niños y adolescentes sentirse escuchados por quienes intervienen en las decisiones públicas. Poder formular preguntas, compartir inquietudes y recibir una respuesta directa ayuda a comprender que las instituciones no son realidades lejanas y que la ciudadanía puede relacionarse con ellas. Este diálogo contribuye a construir confianza, conocimiento sobre lo público y conciencia sobre la capacidad de participar en los asuntos comunes.

El alumnado conversó también con Ecored (entidad colaboradora del proyecto), en un diálogo que permitió que plantearan sus inquietudes: ¿todavía estamos a tiempo de actuar frente al cambio climático?, ¿por qué las desigualdades hacen que algunas personas sufran más sus consecuencias?, ¿qué sentido tienen realmente los ODS? Contrastar estas preguntas con la experiencia de una entidad social les permitió ampliar sus perspectivas y seguir construyendo sus propias respuestas. 

Todo ese recorrido desembocó en la creación colectiva de un vídeo de sensibilización como expresión visible de un proceso previo de información, debate y toma de decisiones. A través de él, el alumnado convirtió sus aprendizajes en mensajes dirigidos a otras personas.

El vídeo resultante invita a revisar nuestros hábitos de consumo, proteger la vida marina, reducir los residuos y actuar frente a las desigualdades. Recoge preguntas, respuestas y reflexiones construidas durante el proyecto, junto a una idea que fue tomando fuerza a lo largo de las sesiones. Las pequeñas acciones individuales son importantes, pero los cambios más profundos requieren un compromiso colectivo. Así lo resume uno de sus mensajes:

«el futuro también depende de lo que hagamos hoy».

De esta forma, Objetivo Sostenibilidad muestra que participar implica aprender a informarse, preguntar, escuchar, contrastar perspectivas, deliberar y construir una voz colectiva. Cuando niñas, niños y adolescentes cuentan con tiempo para pensar, metodologías que favorecen la colaboración y una dinamización capaz de generar confianza, descubren que también pueden contribuir a afrontar los retos que compartimos como sociedad. 

Quizá por eso, cuando se les preguntó por lo que más valoran del proceso, el alumnado recordó especialmente los juegos, el trabajo en grupo, la grabación del vídeo y el ambiente creado durante las sesiones. Pero, sobre todo, destacó haberse sentido escuchado, respetado y con la confianza necesaria para expresar sus opiniones. 

En una época en la que niñas, niños y adolescentes reciben constantemente información y desinformación sobre los grandes desafíos globales, crear espacios donde puedan comprenderlos desde una mirada crítica, debatirlos y construir respuestas propias puede ser uno de los aprendizajes más valiosos. También es una forma de avanzar hacia una ciudadanía activa, crítica, solidaria y comprometida con un mundo más justo y sostenible.

+ posts