Antonia Morillas Antonia Morillas



Avanzar en procesos de empoderamiento que permitan desarrollar las capacidades propias para modificar situaciones individuales o colectivas es uno de los aspectos más relevantes para poder prevenir e intervenir en situaciones de violencia de género. ONU Mujeres sitúa como pilar estratégico en las políticas de prevención de la violencia, el empoderamiento de las mujeres a través del aumento de su participación y de sus capacidades de decisión en el ámbito público, en el familiar y en las relaciones personales. 

En el marco del programa de participación Ágora Infantil, Coglobal está desarrollando intervenciones orientadas a prevenir y sensibilizar en torno a la violencia de género. Su estrategia se fundamenta en facilitar procesos de empoderamiento de las personas adolescentes a través de su participación directa en torno a una iniciativa concreta de sensibilización que ellos mismos producen.

Los estudios más recientes sobre adolescentes y violencia de género coinciden en señalar que si bien hay un rechazo mayor del sexismo y la violencia de género entre los adolescentes, existe una percepción baja del riesgo de algunas conductas que se dan con el uso creciente de internet y las tecnologías de la información. El estudio “Menores y violencia de género” publicado por la Delegación del Gobierno contra la violencia de género (Díaz-Aguado,2020), en coherencia con lo formulado en el Pacto de Estado, concluye que es necesario intensificar las medidas de prevención frente a formas de ciberviolencia tales como sexting, grooming o stalking. Hay tres aspectos que recoge este estudio que consideramos de especial relevancia: el primero, hace referencia a la necesidad de prevenir desde la infancia, adecuando las estrategias a las distintas franjas etarias; el segundo, identifica los centros educativos como un ámbito prioritario de intervención en tanto que agentes educativos y espacios preferentes de socialización entre iguales; el tercero plantea la necesidad de desplegar la estrategia de prevención a través de la alfabetización digital, favoreciendo un uso crítico y saludable de las redes sociales y evitando prácticas de riesgo. Estos tres componentes son desarrollados en el programa Ágora infantil.

El Estudio “La evolución de la adolescencia española en la igualdad y la prevención de la violencia de género” (Díaz- Aguado, 2014) propone utilizar metodologías participativas y cooperativas para que las personas adolescentes hagan sus propias propuestas para erradicar la violencia de género. Entre los resultados de dicho estudio se recoge que las relaciones de amistad suelen ser el medio más empleado por las adolescentes para pedir ayuda en una situación de violencia. Por tanto, en el marco de una política de prevención en el aula “conviene promover dichas relaciones a través del aprendizaje cooperativo”, de modo que se contribuya a una cultura igualitaria.

En coherencia con lo expresado hasta aquí, el programa Ágora Infantil sitúa al alumnado como protagonista de su propio proceso de aprendizaje. El alumnado adquiere un rol activo en las sesiones en las que propone, debate y toma decisiones en torno a una acción de sensibilización que se desarrollará con posterioridad. Se parte de la premisa de que a través de metodologías participativas que estimulan la curiosidad y la actitud investigadora, conectan la vivencia personal con la reflexión y la acción colectivas y emplean el juego, se activan procesos de aprendizaje más significativo. De este modo, las habilidades, actitudes y valores democráticos e igualitarios que se aprenden desde la práctica concreta en el aula, se interiorizan y pueden extrapolarse a otras situaciones cotidianas de la vida del alumnado.

Ágora infantil propone la participación como estrategia para facilitar el empoderamiento de las personas adolescentes. El empoderamientoes un proceso mediante el cual personas, organizaciones y comunidades adquieren o potencian las capacidades de controlar o dominar sus propias vidas, o el manejo de asuntos y temas de su interés, para lo cual es necesario crear las condiciones que faciliten ese fortalecimiento” (Rappaport, 1981).

Las sucesivas evaluaciones del programa Ágora infantil que desde 2014 Coglobal ha realizado en colaboración con la Universidad de Málaga y la Universidad de Huelva, han dado resultados que corroboran que el uso de determinadas metodologías participativas favorece el desarrollo de formas de relación más igualitarias, así como habilidades de participación y liderazgos más horizontales y cooperativos. Resumimos a continuación sus resultados más destacados en relación a la promoción de la igualdad de género y el empoderamiento de las chicas:

  1. En relación al empoderamiento intrapersonal, que es aquel que hace referencia a la autoeficacia o percepción de las competencias propias de que se dispone para influir en el contexto y cambiarlo, el programa Ágora Infantil ha tenido efectos positivos. Así, tanto chicos como chicas tras su participación en el programa aumentan su sensación de empoderamiento, pero teniendo en cuenta que las chicas parten de una percepción de empoderamiento más baja, el efecto es igualador desde una perspectiva de género.
  2. Sobre el empoderamiento conductual, que es aquel que está relacionado con la disposición a emprender acciones que produzcan cambios en el contexto en el que se vive, las chicas que han participado del Ágora infantil muestran una mayor voluntad de participar en acciones de toma de decisiones en su contexto específico.
  3. Sobre los liderazgos en los grupos, en aquellos que han participado del programa Ágora infantil, se han propiciado liderazgos más horizontales y cooperativos y se han incorporado lideresas con mayor intensidad que en los grupos que no han participado del programa.
  4. Sobre las relaciones en los grupos, al término de la ejecución del programa se identifican dinámicas relacionales más horizontales, democráticas, integradoras e igualitarias entre chicos y chicas.

Con conclusión, podemos señalar que la utilización en el aula de determinadas metodologías participativas y lúdicas para abordar temáticas como la violencia o la ciberviolencia de género, más allá de permitir una aproximación a los conceptos, permite reflexionar desde lo vivencial tanto a chicos como a chicas sobre los valores y normas de género que operan en las relaciones entre iguales y posibilitar caminos y habilidades para cambiarlas desde un planteamiento democrático.

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